La importancia de las iniciativas individuales de sostenibiliad

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El 15 de febrero de este año Brigitte Baptiste, directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, publicó la nota “Sumar divide” en el periódico La República, criticando fuertemente las iniciativas sostenibles individuales (leer aquí).

Publicar algo así sin mayores explicaciones, especialmente en un diario con orientación de economía, puede tener consecuencias diferentes a las que veo que está orientado el artículo. Si no se lee con detenimiento, o en palabras de ella misma, si no se tiene el conocimiento adecuado en ecosistemas, sugiere que los esfuerzos individuales orientados a la sostenibilidad no sirven y eso es algo en lo que yo difiero.

Veo que es un artículo orientado a decir que sin unas políticas apropiadas de desarrollo sostenible, los esfuerzos individuales difícilmente lograrán conseguir resultados. Es un caso de pensamiento “top-bottom” (de arriba a abajo), que considera que los cambios solo se pueden lograr a partir de gobiernos, políticas y grandes iniciativas, pero considero que los cambios suceden no solo así, sino también “bottom-up” (de abajo a arriba), es decir, a partir de cambios individuales. Los cambios “bottom-up” también pueden operar para cambiar una sociedad, aunque a veces lentamente, como sucedió con la transición del cambio de poder de los señores feudales a los burgueses,  eso no fue algo gestionado desde arriba y operó de forma muy efectiva.

Incluso, desde una perspectiva ecosistémica, las sucesiones ecológicas acontecen con pequeños cambios graduales. En una zona en la que se ha eliminando la vegetación, lentamente las plantas van creciendo, primero algunas aisladas, que tienen la capacidad de sobrevivir en un ambiente más hostil, pero cada una va sumando y va creando las condiciones para que otras más puedan crecer, así como permitiendo que diferentes organismos se establezcan. Esto tiene sus relaciones internas complejas y sucede a diferentes escalas, con una “organización” particular para que funcione. Todo esto sigue operando por mucho tiempo hasta que finalmente el bosque se regenera.

Ahora, no es posible regenerar un bosque con una intervención masiva (seguramente la entropía del sistema hará que esta intervención se estabilice en algo menos complejo), pero si ayudamos al proceso de sucesión, con las intervenciones y la coordinación adecuadas, no demorará 300 años sino 30, algo que Ernst Götsch, un suizo que tiene una finca enorme en Brasil y es un exponente de la “agrofloresta”, ha demostrado que sí funciona a lo largo de los últimos 30 años. Ahora tiene la finca más productiva de la región y no esperó a que llegaran las políticas de sostenibiliad de su gobierno, solo que como está por fuera de los círculos académicos, científicos y políticos no es tan reconocido.

También veo que si bien la suma de mejoras individuales no hace en sí un todo mejor, tampoco se puede conseguir que haya mejorías globales si el individuo no mejora. Usando ejemplos que ella dio, la suma de cuerpos sanos en si no produce una sociedad sana, pero una sociedad sana tampoco se puede construir sin cuerpos sanos, es así que de todas formas el cambio individual sí es necesario.

Si se van a implementar políticas macro, se tiene que hacer con gente en terreno y los aliados en el terreno son los que están haciendo las cosas pequeñas que concuerdan con esas políticas. Es cierto que es muy difícil que el minifundio sea sostenible como unidad individual, pero lo que más aportan esas iniciativas individuales de sostenibilidad es generar ese sustrato ideológico que es indispensable para que las políticas públicas sean efectivas. Si logran funcionar, así sea parcialmente, se va cambiando la idea de que lo único que se puede hacer en el campo son las prácticas no sostenibles, lo que al final facilita la adopción de las políticas públicas.

Si miramos el tema desde de los conceptos formales de la permacultura, las relaciones intersectoriales y sus escalas, así como los putos focales, fuentes y sumideros sí se tienen en cuenta y no solo se trata de tener un pequeño sistema aislado intentando autosostenerse. De hecho sí plantea la necesitad de que existan políticas a nivel macro para que los esfuerzos individuales estén mejor enfocados, pero también tiene en cuenta que dadas las condiciones de la sociedad actual, su dependencia del petróleo, mentalidad de crecimiento infinito con recursos finitos y desinterés real por una verdadera sostenibilidad, la opción de crear desarrollos individuales con orientación sostenible es mejor que seguir creando desarrollos individuales insostenibles. De hecho, la finca de David Holmgren, uno de lo padres del concepto de permacultura, lleva más de 25 años funcionando, no se ha diluido por su propia entropía, tampoco esperó a que hubieran las políticas de sostenibiliad de su gobierno, tiene un nivel de vida adecuado, seguridad alimentaria y sus gestiones han contribuido grandemente a la sostenibilidad de la región (aunque 25 años es poco desde una perspectiva ecosistémica). Ahora, si se plantea como ella lo dice, pues claro, no es algo eficiente.

Adicionalmente veo que sería interesante leerse el libro que ella recomienda,  “El pequeño libro de los paisajes sostenibles” (2015, The Global Canopy Programme), a ver cómo aborda los temas, pues sí es cierto que es importante salir de la dicotomía que ella menciona entre desarrollistas o ambientalistas.

Por último, considero que la nota está escrita como una falacia argumentativa del muñeco de paja, pues arma los muñecos, como por ejemplo una supuesta granja autosostenible que la entropía interna va a diluir como si se tratara de algo que no va a tener ninguna entrada de energía ni intervención para mantenerse, y luego los ataca.

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